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¿Qué tal un triaje de indeseables?



Ignoro si ha habido efemérides de la pandemia en otros países, pero seguro que ninguno ha vivido la ignominia que ha orquestado en España el Gobierno que peor gestionó la crisis del Covid de todos los países desarrollados, según cuatro estudios internacionales -Cambridge, The Economist y Bloomberg/John Hopkins, entre ellos-.


Lejos de rendir cuentas, pedir perdón o, al menos, guardar silencio, el PSOE y sus socios instrumentalizan la tragedia como arma contra Isabel Díaz Ayuso, obsesión de Pedro Sánchez. Con la parafernalia habitual -eslóganes tremebundos, mareas, comisiones "de la verdad" y propaganda audiovisual- intensifican una campaña sórdida a cuenta de los ancianos fallecidos en las residencias madrileñas, supuestamente condenados a muerte por unos infames protocolos.

-Ministras, liberados sindicales, periodistas… o la obsesión por hacer culpable a Isabel Díaz Ayuso.

La realidad es que la mortalidad en los geriátricos de Madrid fue menor que en otras comunidades. Ni hubo 7.291 fallecimientos por Covid ni se impidieron los traslados a hospitales (más de 11.000). Ninguna de las más de 60 demandas judiciales ha prosperado. Pero les da igual. Y en su obsesión por presentar a Ayuso como una asesina de ancianitos, terminan esparciendo ponzoña sobre el trabajo de miles de profesionales que se dejaron la piel en esos meses aciagos.


Aquí hay mucho imbécil viviendo en Los mundos de Yupi. Claro que hubo triajes en todos los hospitales de España. Los hay a diario. Con los pasillos abarrotados de enfermos, sin respiradores ni material, con una supervivencia del 50%, aquello era la guerra y se hizo medicina de guerra: se trataba de sacar adelante a quienes tenían más posibilidades de sobrevivir. ¿A quién meter en la UCI, a una madre en la treintena o a un anciano de 87 con demencia senil? ¿A una persona con múltiples patologías o a otra sana? A ese panorama desgarrador se enfrentaban a diario intensivistas y geriatras.

-Lejos de rendir cuentas por su nefasta gestión de la pandemia, el Gobierno usa la tragedia como arma contra Díaz Ayuso

¿Quién tiene derecho a juzgarlos? ¿La ministra Mónica García, anestesista que se pilló una baja cuando estalló el Covid? ¿Los liberados sindicales que no se incorporaron a sus puestos? ¿Los periodistas que hacían mofa del virus antes del 8-M? ¿Podemos, que se pasó la pandemia haciendo vídeos contra Amancio Ortega y Juan Roig? ¿O Pedro Sánchez, cuyos mosqueteros esparcían la corrupción por ministerios y autonomías socialistas? Ojalá pudiera hacerse un triaje para extirpar miserables de la vida pública.

 

Texto de: Maite Rico (El Mundo)

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