Periodismo para ciudadanos exigentes
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Estamos a dos telediarios para que el periodismo deje de ser un servicio público de información veraz, sin faltas de ortografía y con más datos constatados que opiniones sin fundamento.
Las tertulias políticas en algunos medios están reservadas a activistas con carné de partido sin ninguna cualificación académica que falsean una titulación inexistente, algo muy común entre diputados y cargos públicos.
El periodismo pasa por un mal momento debido a la crisis económica y al desprestigio de algunos medios que sobreviven gracias a subvenciones que reciben a cambio de repetir consignas del poder ejecutivo.
Esa actitud hace más visible el bien hacer de algunos periodistas y medios que investigan y publican los escándalos que afectan a los políticos en un momento en el que la corrupción está detectada por la justicia.
La mayor parte de los casos que se investigan tienen que ver con la corrupción económica que salpica a ministros y familiares el Presidente. Un sector de la prensa aporta datos en esa dirección y otro lo silencia.
El silencio informativo se ha ido naturalizando con la incorporación de «mercenarios externos» en la TV Pública
Este silencio informativo se ha ido naturalizando con la incorporación de «mercenarios externos» en la Televisión Pública desde que han sido contratados “mercenarios” externos para ocultar datos y hacer una lectura errónea de lo que sucede porque los y las periodistas de TVE están vendidos a las consignas del gobierno.
El libro de estilo de los periódicos siempre tuvo que ver con la estética y la ética, dos principios desconocidos por los propagandistas que viven del servilismo político y la mentira.
Texto de. Diego Armario
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