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La policía desaloja la acampada de Sol

hace 11 horas
6 min de lectura

La Delegación había enviado dos requerimientos en los días previos y muchos manifestantes se habían marchado antes del desalojo, en el que hay dos detenidos por resistencia y desobediencia


La Policía Nacional ha desalojado este martes a las tres menos diez de la madrugada la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, que comenzó el pasado 26 de septiembre. Según datos de la Delegación de Gobierno, “en el transcurso de la actuación se ha desalojado a 334 personas y se han practicado dos detenciones por desobediencia y resistencia”. El dispositivo ha estado integrado por 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal de Madrid, con la participación de bomberos y servicios sociales. Las tareas se han realizado sin disturbios graves.


Los servicios de limpieza urgente del Ayuntamiento de Madrid han retirado las lonas y las tiendas, escoltados por varias unidades de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios), aunque no se ha producido ningún episodio violento de gravedad. El sábado, varias comisiones organizadoras de la acampada anunciaron que se retiraban de la plaza. Este martes, la delegación ha emitido un comunicado en el que especifica que el desmontaje ha sido el “último recurso” y alude a incidentes ocurridos en el interior y el entorno del asentamiento.

-El desalojo se produjo sin disturbios después de que varias comisiones organizadoras anunciaran su retirada

 

El desalojo llega después de dos comunicaciones que la Delegación del Gobierno había enviado a los acampados en los días previos. En ellas, instaba al fin de la protesta, puesto que se había respetado durante un tiempo suficiente la libertad de reunión. Además, la institución habla de incidentes que han afectado a los propios acampados y al entorno.


“La Jefatura Superior de Policía de Madrid puso en conocimiento de la Delegación la existencia de diversos hechos presuntamente delictivos e incidentes ocurridos en el interior o en el entorno inmediato de la acampada, algunos con afectación directa a personas instaladas en el lugar, transeúntes y agentes actuantes. La evolución de las circunstancias, la persistencia de las instalaciones pese a las comunicaciones efectuadas, las alteraciones del orden público comunicadas y el peligro concreto para las personas y los bienes determinaron la necesidad de proceder al desalojo y desmontaje como último recurso”, argumenta la Delegación en su escrito.



A las 5.17, el acceso a Sol estaba cortado por todas sus calles. Fuera del perímetro, algunas de las personas sin hogar desalojadas merodeaban los alrededores con lo puesto. Rafa Quispe, de 40 años, se protegía del frío con una capucha de lana y las manos dentro de los bolsillos. Asomaba los ojos por encima de la bufanda que le cubría hasta la nariz. Quispe había tenido un presentimiento. “Me quedé dormido pronto, pero algo me despertó antes de que llegara la policía”, asegura.

El hombre, que cumplía este martes 25 días como acampado, salió de su tienda, ubicada cerca de la ballena de cristal, sobre las dos de la mañana y se puso “a hacer guardia” junto a otros acampados. “Fue muy rápido, casi fugaz, cuando me quise dar cuenta ya estaba fuera de la plaza. Hubo quien se resistió, pero era inútil”, comenta. “No sabíamos nada, nadie nos puso sobre aviso. Es cierto que corrían rumores, pero eran contradictorios, unos decían una cosa y otros la contraria. No te podías fiar”, se lamenta.


Quispe dejó en Sol todas sus pertenencias. Apenas tiene consigo una riñonera con sus documentos. Dice que la ropa que ha dejado no le importa, pero sí un par de objetos más “fraternos”: un dibujo de sus hijos en los que le ponían el típico “papá te quiero” y una colcha de cuadros que utilizaba cuando dormía con ellos, antes de separarse de su mujer. Cuando abra el metro, retomará su rutina de cada mañana. Se irá a la plaza Elíptica a buscar trabajo como jornalero.

Casi ninguno de los descampados insiste a los agentes para que le dejen regresar a por sus cosas, pero algunos lo intentan. No puedes pasar a por nada. Todo será destruido—, repite un agente municipal desde el acceso de la calle Arenal.

-Todo lo que ha quedado ahí dentro ha sido declarado por la policía judicial como género abandonado. 

La acampada se instaló el 26 de septiembre, después de una manifestación por la vivienda. La espita fue el desahucio de Maricarmen Abascal, una anciana que tuvo que abandonar su casa en Madrid con 87 años y murió unos días después. El Sindicato de Inquilinas fue el impulsor detrás de esos primeros días de asentamiento. Después, el testigo de la organización lo tomaron las llamadas comisiones.



Al igual que el movimiento 15M, el 26S proponía un modelo horizontal en el que todos tuvieran voz y voto. A efectos prácticos, este ideal es complejo de materializar. Las comisiones nacieron como una especie de ministerios que canalizaban las demandas y trataban de establecer un marco de responsabilidades comunes que ayudase a resolver los problemas. Las comisiones se sostenían a base de aquellos voluntarios que se mostraban más predispuestos y concienciados de que la supervivencia de la acampada era inviable sin una mínima organización.


La Delegación detalla en su comunicado que ha mantenido contacto durante estos 37 días de acampada tanto con el Sindicato de Inquilinas primero como con las comisiones después. “Estas comunicaciones, mantenidas tanto de forma verbal como escrita, han supuesto la oportunidad de resolver situaciones de mayor o menor riesgo, como la protección de la fachada de la Real Casa de Correos para evitar su degradación, o la retirada ordenada de elementos sobre los respiraderos de Metro de Madrid, para llevar a cabo labores de limpieza. Estos contactos han conseguido también avances en la desocupación progresiva en este espacio, como se viene observando desde hace dos semanas”, apunta la Delegación del Gobierno.

Este lunes, las voces discordantes con las comisiones —que abogaban por poner fin a la acampada— organizaron un acto con tintes de rueda de prensa en el que se limitaron a leer un manifiesto con sus proclamas. Pese a la notificación del jueves de la Delegación de Gobierno que les instaba a retirarse “por seguridad” —dado que a partir de ese momento no tendrían protección— el plan de estas personas era resistir y, a partir de este lunes, reivindicar los derechos de las decenas de personas sin hogar que pernoctaban en sol desde hace semanas.

Juanlu, uno de los portavoces de este grupo que no se ha constituido hasta el momento bajo ninguna sigla, anunciaba el lunes que, “ante la salida de las comisiones se estaban reestructurando” y que en los próximos días ”pasarían cosas".



De ningún modo, en cambio, estaba en sus planes que la acampada fuera disuelta por la policía. “Nadie nos ha avisado. A las 2.55 hemos empezado a escuchar ruidos y la llegada de las lecheras. Quisimos hacer un cordón para protegernos, pero no fuimos capaces. A algunos, como a mí, nos echaron gas pimienta. Ha sido un atropello”, señala. En un comunicado publicado en la cuenta de Instagram de la acampada, se asegura que varios integrantes han resultado heridos y que están recopilando información. Además, solicitan el envío de vídeos sobre el desalojo.


En la segunda misiva que la Delegación de Gobierno enviaba a las comisiones, se explicaba que “podría resultar legítimo ponerle fin” a la concentración, pues “su finalidad reivindicativa” ya se había “desarrollado correctamente”, explicaron fuentes de la institución a este periódico. Desde esa segunda carta, unas 600 personas habían abandonado la plaza. Un documento de estas comisiones explicaba que el objetivo era convertirse en un movimiento social en los barrios y preparar la huelga general.


En el acto del lunes, se leyó un manifiesto en el cual se enumeran todas las proclamas de los que permanecían en la plaza, pero que no aclaraba si los acampados se iban o se quedaban. Este martes, había una convocatoria de la llamada Asociación de Personas sin Hogar, en la que iban a presentar una iniciativa legislativa popular. Una parte de los que se han instalado en la acampada de Sol en este mes son personas sintecho. El dispositivo de desalojo ha estado formado por equipos de limpieza municipales, maquinaria y miembros de la policía nacional y la municipal, bomberos y Samur.

Información de: David Expósito y Patricia Peiró (El País)

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