Alarma en el CNI por el control de Sánchez: «Ya trabajamos para Moncloa, no para el Estado»
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Preocupación en el servicio de información por la estrategia de poner el centro «al servicio del PSOE»
Agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) están preocupados por el control que ejerce el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la cúpula de este organismo que, a su juicio, se está traduciendo en que «el centro está dejando de trabajar para el Estado y lo está empezando a hacer para el Gobierno». Así lo aseguran a THE OBJECTIVE fuentes del CNI, que denuncian la «colonización» con «perfiles políticos» de un organismo clave para la seguridad, que se está poniendo «al servicio del PSOE».
La posibilidad de que el Partido Popular llegue al Gobierno después de las próximas elecciones generales ha convertido en un avispero a la mayoría de las instituciones y organismos del Estado. La pérdida del poder de Pedro Sánchez, que ha colocado a sus peones al frente de todos los puntos claves de la Administración General del Estado, ha desatado el temor de que los populares, si llegan al Palacio de la Moncloa, no puedan desmontar de manera inmediata esta estructura con tanto peso estratégico.
Uno de los centros de poder más sensibles es el CNI, sometido a la presión, como así ha desvelado este periódico, de firmar un acuerdo marco de colaboración con la inteligencia militar, a la que esta se resiste. Son movimientos encaminados a dar pasos para unificar las inteligencias civil y militar, antes de que el PSOE pueda ser desalojado del poder, si en los próximos comicios no consigue una mayoría para la investidura. Si en el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) el nerviosismo de sus miembros está aumentando, al no querer verse «fagocitados», a medio plazo, por el CNI, la inquietud no es menor en el segundo.
En el centro que dirige Esperanza Casteleiro —que sustituyó a Paz Estebán tras ser destituida en 2022 por la polémica de las escuchas de Pegasus al móvil del presidente Sánchez, varios ministros y 60 independentistas—, mano derecha de la ministra de Defensa, Margarita Robles, las alarmas se han desatado entre parte de sus agentes, que están viendo cómo el Gobierno quiere utilizarlos como servidores del PSOE, y no del Estado.

La preocupación es máxima, como así la han trasladado a TO, ya que aseguran que «toda la cúpula está formada por personal de perfil político, del gusto del PSOE», como son, además de la directora general, «el secretario general y los tres directores generales». A ello se suma, siempre según su versión, que «estos responsables están ubicando a personas de su confianza política en los puestos intermedios, que son claves a la hora de ejecutar las órdenes de la dirección».
«Bombas de relojería». Esta alarma se ha extendido entre «los profesionales con trayectoria», que ven en esta maniobra «una clara estrategia para un uso al servicio del PSOE», no solo ahora, sino en el futuro, si Feijóo se convierte en presidente del Gobierno. Una «colonización», insisten, que es «compatible con el intento de fagocitar la inteligencia militar y crear así un consorcio de inteligencia integral», dicen, al servicio de los socialistas.
Estos agentes del CNI ponen en valor «las capacidades de los 3.700 miembros del centro, que son inmensas», pero advierten de que «puestas al servicio de intereses ajenos al Estado, son bombas de relojería».

El mismo temor que tienen miembros de la inteligencia militar, si se firma finalmente el acuerdo marco de colaboración con el CNI, que tenía que haberse rubricado el 1 de julio, pero que se está demorando por la resistencia del Jefe del Estado Mayor, según la versión aportada en su día por fuentes del Cifas, a esta colaboración.
Desde el Cifas advierten de que el CNI quiere que se les reconozca, tanto dentro como fuera de España, que son «la única autoridad nacional de inteligencia y, de facto, lo conseguirían». Estas fuentes van más lejos al afirmar que «la inteligencia militar española quedaría en una segunda división» porque «la relación con los servicios militares de la OTAN estaría en manos de los civiles, no en manos de los militares». Por ello explican que cómo se desarrolle la situación será «de vital importancia para la supervivencia de la inteligencia militar y que esté en el nivel que tiene que estar», porque «si se firma este acuerdo, la inteligencia militar estará bajo la bota del CNI».
Información de: Paloma Cervilla (The Objective)
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