'Torrente, presidente' es "brutal" y machaca a los socialistas
- hace 3 días
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El cine español no recordaba una expectación igual desde... prácticamente nunca. Sin que se sepa el argumento de la película, ni haya un cartel, ni un reparto anunciado y ni siquiera un tráiler la 6ª entrega de la saga de Santiago Segura ha vendido en la preventa más de 150.000 entradas. Eso en dinero contante y sonante es más de un millón de euros.
El estreno de la sexta entrega de Torrente con el título Torrente Presidente marca el esperado regreso de uno de los personajes más icónicos y, a la vez, controvertidos del cine español contemporáneo. Tras doce años de ausencia desde la última entrega, Santiago Segura vuelve a ponerse tras las cámaras y a enfundarse la raída camiseta del expolicía más famoso de la gran pantalla. Este retorno no es solo un evento cinematográfico, sino un auténtico fenómeno social que promete sacudir los cimientos de lo políticamente correcto. La película se posiciona como el gran estreno de la temporada, ese título del que todo el mundo hablará y sobre el cual los críticos intentarán imponer su visión, a menudo alejada del sentir popular.
Santiago Segura ha demostrado una vez más su lealtad inquebrantable hacia su público fiel. A diferencia de otros directores que buscan el aplauso de la crítica subvencionada, Segura sabe que su éxito se debe exclusivamente a los espectadores que llenan las salas de toda España. La crítica tradicional ha masacrado históricamente al personaje de Torrente, aunque con el paso de los años parece haber desarrollado una suerte de condescendencia humorística hacia él. Sin embargo, el director se mantiene firme en su estrategia de promoción, priorizando la reacción de la gente común frente a las entrevistas y pases de prensa convencionales que suelen ignorar la realidad del mercado.
-El regreso del exoficial más icónico incluye cameos de Mariano Rajoy y Vito Quiles, en una sátira que desafía la censura de la izquierda actual.
La experiencia de ver Torrente Presidente en una sesión con público real es algo brutal y reconfortante. El ambiente en la sala refleja que el humor de Segura sigue conectando con una España que no teme reírse de sí misma, lejos de las imposiciones morales de la nueva izquierda. Las carcajadas y los aplausos espontáneos durante la proyección confirman que, a pesar de los cambios sociales de la última década, el personaje mantiene su vigencia cultural. Esta conexión visceral con la audiencia es lo que realmente manda en la industria, más allá de los análisis intelectualoides que intentan diseccionar un humor que nace directamente de la calle.

Desde el primer segundo, la película deja claro que no ha venido a pedir perdón por su incorrección política. El rótulo inicial es una declaración de intenciones en toda regla: cualquier parecido con la realidad no es coincidencia, sino una putada. Con este comienzo, Santiago Segura advierte a los espectadores de que lo que están a punto de presenciar es un reflejo deformado, pero dolorosamente reconocible, de la España actual. Es un recordatorio de que el cine puede y debe ser un espacio de libertad creativa absoluta, sin las ataduras de la censura invisible que impera en los grandes medios de comunicación.
La trama sitúa a un Torrente tan casposo y ruin como siempre en medio del complejo panorama político nacional. El personaje se topa con una formación denominada Nox, una clara alusión a Vox, y comienza a escalar posiciones gracias a un discurso que cala hondo en ciertos sectores. La posibilidad de ver a Torrente como presidente es el eje central de una historia que oscila entre la comedia y el thriller. Esta sátira política no deja indiferente a nadie, retratando las ambiciones y las miserias de quienes aspiran al poder en un sistema que, bajo la óptica de Segura, a menudo parece una caricatura de sí mismo.
Uno de los grandes atractivos de esta entrega es la ingente cantidad de cameos y homenajes que pueblan el metraje. Con más de sesenta apariciones de personajes populares, la película funciona como un cierre nostálgico y brillante para la saga. Santiago Segura ha querido contar con todos aquellos que participaron en las cinco entregas anteriores, otorgándoles un papel relevante en la trama. Además, la presencia de actores internacionales de primer nivel añade un toque de sorpresa y calidad técnica que eleva la producción, demostrando que el universo de Torrente tiene un alcance que trasciende nuestras fronteras.

Como ya adelantó en exclusiva Libertad Digital, la película cuenta con la participación de figuras tan dispares como Vitos Quiles y, muy especialmente, el expresidente Mariano Rajoy. La aparición de Rajoy es uno de los momentos más comentados, ya que demuestra una capacidad poco común en la clase política actual para practicar el sentido del humor y reírse de uno mismo.
Sin embargo, donde la película golpea con más fuerza es en su ácido retrato de la izquierda española. El guion de Segura no deja títere con cabeza, pero es especialmente incisivo con los socialistas. La crítica hacia el socialismo es feroz y no concede tregua ni oportunidades, reflejando un descontento social que el director canaliza a través de su lente más gamberra.
Información de: Andrés Arconada (Libertad Digital)
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