top of page
compilation_images_Icon_original (2).png

La UE impone el uso obligatorio de cámaras en todos los vehículos nuevos

  • 9 jul
  • 3 min de lectura

La Unión Europea ahora obliga a los fabricantes de coches a vigilar al conductor: cámaras en el interior, caja negra y dudas sobre la privacidad

La normativa, ya en vigor, introduce la monitorización facial biométrica obligatoria mediante cámaras de infrarrojos, bajo la excusa de “evitar accidentes por distracciones o sueño”.


Última fase del Reglamento General de Seguridad de la Unión Europea, el cual introduce que el coche debe vigilar al conductor. De esta forma nos encontramos con un importante cambio en todos los coches nuevos que se vendan y matriculen en España y el resto de Europa. Desde ayer, 7 de julio de 2026, los nuevos vehículos deben incorporar el sistema avanzado de advertencia de distracción del conductor, conocido como ADDW. Hablamos de una tecnología diseñada para detectar si la persona al volante deja de prestar atención a la carretera durante demasiado tiempo.


La medida se presenta como una evolución lógica de los sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción), pero aquí cambia bastante la historia. Y es que el coche deja de limitarse a vigilar el entorno exterior para a observar también al conductor. La norma busca reducir accidentes provocados por distracciones, especialmente por el uso del móvil o las pantallas del propio vehículo, pero al mismo tiempo abre un debate sobre la privacidad, los datos y la vigilancia dentro de un vehículo cada vez más conectado a Internet.

Los coches nuevos que se fabriquen deberán detectar vigilar si el conductor aparta la mirada

El sistema ADDW debe ayudar al conductor a mantener la atención en la situación del tráfico y avisarle cuando detecte una distracción. La normativa no obliga literalmente a instalar una cámara en concreto en todos los coches, pero en la práctica la solución técnica más habitual será una cámara interior, normalmente infrarroja, capaz de funcionar tanto de día como de noche y de analizar tanto la dirección de la mirada, como la de los ojos y la posición de la cabeza.



La regulación establece umbrales bastante concretos. Si el coche circula entre 20 y 50 km/h, el sistema debe advertir al conductor si mantiene la mirada en una zona de distracción durante más de 6 segundos. Si circula por encima de los 50 km/h, la advertencia debe tener lugar a partir de los 3,5 segundos. La advertencia se conformará con una alarma acústica o háptica, además de visual. Por lo que podrás escuchar desde un pitido hasta sentir que el volante vibre como señal de que te estás distrayendo.


Con estas medidas, la Unión Europea quiere hacer que los conductores se distraigan mirando WhatsApp, manipulando el navegador, usando la pantalla central o buscando algo en el habitáculo. Cualquiera de estos ejemplos puede suponer varios segundos sin mirar la carretera. Por eso la UE quiere que el coche actúe como una especie de supervisor de atención. Es decir, no se toma el control del vehículo, sino que hay un aviso cuando se detecte que el conductor se ha desconectado visualmente de la conducción.

Seguridad vial, caja negra y un gran debate que gira en torno a la privacidad del conductor.

La parte polémica de esta obligación en todos los coches nuevos está en la privacidad. La normativa europea intenta reducir el riesgo indicando que el ADDW debe funcionar sin depender de datos biométricos personales identificables. Es decir, el sistema puede analizar la dirección de la mirada o la posición de la cabeza. Ahora bien, no debería utilizar estos datos para identificar de forma única al conductor como si de un sistema de reconocimiento facial se tratara.



Por otro lado, el problema no es solo lo que exige la norma, sino la infraestructura que se instala dentro del coche. Un vehículo moderno ya puede recopilar telemetría, ubicación, uso de servicios conectados, datos del sistema multimedia, hábitos de conducción o información de mantenimiento. Añadir cámaras interiores refuerza la sensación de que el coche ya no es únicamente un vehículo de transporte, sino una plataforma tecnológica capaz de observar lo que ocurre dentro y fuera del habitáculo. A ello se le suma que añadir sensores, cámaras interiores, software de análisis de imagen y sistemas de alerta encarecerán el precio de los vehículos.


La misma normativa también consolida otros sistemas de seguridad obligatorios. Entre ellos se menciona la frenada automática de emergencia, el asistente inteligente de velocidad, el mantenimiento de carril, la detección de señales, el aviso de cinturón en todas las plazas, la cámara o sensor de marcha atrás. Además de contar con una preinstalación para el futuro sistema de alcoholímetro antiarranque y la caja negra EDR. Esta última no graba todo el viaje como una dashcam. Su finalidad es registrar datos técnicos relevantes únicamente en caso de accidente. Entre los datos estarán la velocidad, frenado, dirección o activación de sistemas de seguridad. ¿Qué opinas? ¿Merece la pena poder perder privacidad a cambio de una mayor seguridad?.

Información de: Borja Rodríguez

 

Comentarios


bottom of page