El Real Madrid hace de las suyas en Roma

El Real Madrid sacó los tres puntos en el campo de la Roma en un final heroico, tan propio de las noches de Champions del equipo blanco que resultó hasta emocionante. Ganó, se llenó de autoestima y, visto lo anterior, salvó el pellejo cuando todo empezaba a oler a chamusquina. El esprint final del equipo de Mourinho, con Espí y Endrick, dos delanteros centro, sobre el campo, fue memorable. El Real Madrid remontó el marcador y cambió la imagen de lo que, hasta entonces, había sido desesperación pura.
El equipo español pasó de ser un conjunto desdibujado, sin plan o con uno muy malo, a convertirse en un equipo decidido, que remató todo lo que llegó al área y creyó en lo que hacía. Fue un conjunto protagonista con el balón, con Güler y Bernardo Silva sobre el césped. Cada saque de esquina que lanzó el turco acabó en remate a gol, uno tras otro, como en aquellas noches heroicas, con la Roma temblando y atónita ante ese Real Madrid. No se podía explicar cómo aquel equipo, que estaba muerto, había marcado tres goles y se llevaba los tres puntos.
Puede que este segundo encuentro de Champions decida muchas cosas en el futuro del equipo blanco. Porque el conjunto que terminó fue muy distinto al que empezó y eso, se quiera o no, señala a muchos nombres. Primero, los positivos, los que dieron un paso adelante. Endrick, infrautilizado hasta ahora, se colocó en la banda derecha y, desde ahí, empezó a construir el camino hacia la victoria del Real Madrid.

El brasileño salió encendido y enseguida dio la vuelta al ataque blanco. Hasta entonces, había estado fallón y desactivado, como tantas veces esta temporada. Con él, el equipo se convirtió en un torbellino. Marcó el tercero. El segundo lo había hecho Espí poco antes, el jugador que mejor está entendiendo su papel y que mejor lo desempeña. Con ellos sobre el campo ya estaba Güler, suplente de inicio, que, cuando salió, pidió la pelota, ese artefacto que tan poco había querido el equipo de Mourinho durante la primera parte. Con el turco, empezó a coserse el Real Madrid, al que después se sumó Bernardo Silva.
El equipo de Mourinho remontó un 3-1 en el esprint final, tras más de 60 minutos para olvidar
Con Güler sobre el césped, Fede Valverde se marchó a la banda derecha por segundo partido consecutivo. Quizá su ubicación ya no empiece a ser coyuntural, como se pretende ver. El uruguayo había comenzado en el centro del campo, junto a Tchouameni y por detrás de Diomandé, Bellingham, Vinicius y Mbappé. La idea, probablemente, fuera buscar la espalda del equipo rival, ser veloces en las transiciones o aprovechar los balones largos de Courtois. El plan parecía consistir en disputar el encuentro dando la espalda al centro del campo. Visto lo visto, es evidente que no funcionó.
El Real Madrid fue un equipo deslavazado, que cometió demasiados errores. Tchouameni se equivocó en la jugada del gol de la Roma y el conjunto de Mourinho nunca supo encontrar el ritmo del partido. Ni siquiera pareció tener ganas de buscarlo. Sin embargo, Mbappé aprovechó la mínima oportunidad para marcar el empate y, cerca del final de la primera parte, el equipo pudo adelantarse. Pero la sensación que transmitió el conjunto español fue que nada funcionaba y que su juego consistía en no jugar, en no querer la pelota. Aquello tenía muy mala pinta, tanto para el partido como para el futuro, con el Sevilla ahora, otro compromiso de Champions y el Barcelona después.

El comienzo de la segunda mitad confirmó que el Real Madrid había estado al borde del abismo. La Roma no concedió los espacios que Mourinho esperaba y sí hizo daño una y otra vez por el lado de Cucurella y Vinicius.
El brasileño es el nombre que queda más marcado por el partido. No le salió nada y un taconazo durante una salida de balón provocó uno de los goles del rival. Durante unos minutos de la segunda parte, Mourinho lo colocó en la derecha y después lo retiró para cambiar el partido. Horas antes, se había sabido que la sanción por lo sucedido contra el Villarreal era de cuatro partidos. Puede que se reduzca a alguno menos, pero también puede que una racha tan larga sin jugar termine definiendo su futuro.
Porque llegan tiempos decisivos para determinar qué quiere ser el Real Madrid esta temporada. El partido de Roma mostró dos caras tan diferentes y tan alejadas entre sí que algo va a tener que suceder.
Información de: Javier Alonso Gutiérrez y José Aguado (La Razón)
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